Vorticismo

Vorticismo

Como ha sucedido en otros momentos de los siglos XIX y XX, se han creado o surgido movimientos, doctrinas o corrientes literarias y artísticas como respuesta a los procesos políticos, sociales, culturales, registrados principalmente en muchos países de Europa y América.

Entre esas corrientes surgidas, se encuentra el vorticismo, que fue un movimiento artístico británico originado a principios del siglo XX, pero de corta duración. El vorticismo se considera como el único movimiento británico más representativo de la época, cuya duración fue de poco menos de tres años.

Aunque el estilo del movimiento surgió a partir del cubismo, además de relacionarse con el futurismo, partiendo de estilos abstractos y de premisas erróneas como el dinamismo, el vorticismo se apartó a su vez del futurismo cuando este buscaba captar una imagen a través del movimiento.

También en la pintura vorticista se plasman líneas marcadas y colores discordantes de la vida moderna, lo que permitía llevar la mirada del espectador al centro del lienzo.

La creación del movimiento vorticista se le atribuye al pintor y escritor británico Percy Wyndham Lewis, aunque se dice que el nombre se lo concedió Ezra Pound en 1913.​ Es de destacar que el término vórtice, se deriva de “remolino” o lugar donde nacen las emociones.

El objetivo del vorticismo propone extender la aceleración en la profundidad, que conduce a la creación de una perspectiva intensa que irrumpe en un vórtice, contrariamente al futurismo que se basa en la aceleración de las imágenes de manera sucesiva que se observan a un mismo tiempo.

Es importante recalcar que el vorticismo fue uno de los aportes de los artistas británicos más importantes al arte moderno previo a la Primera Guerra Mundial, el cual imposibilitó toda posibilidad de que el movimiento pudiera continuar y mantenerse en el tiempo.

Máximo exponente

Si bien Percy Wyndham Lewis fue el máximo exponente del vorticismo, también hay que darle méritos a la creación de la revista Blast, la cual recuerda de manera vaga a los dadaístas, representando uno de los más destacados acontecimientos artísticos de la época en Europa.

Aunque tuvo un impacto importante en aquel entonces, solo se publicaron dos números de la revista, uno en el verano de 1914 y un segundo en 1915.

El primero se trató de un periódico de color pardo rojizo. Colaboraron con la difusión del medio además de Lewis, William Roberts, Edward Wadsworth o Frederick Etchells, entre otros, cuyas obras se han salvado gracias a esta publicación.

El diseñador ruso El Lissitzsky, consideró a Blast en 1926 como la precursora de la nueva tipografía, la cual estaba revolucionando entre los años veinte y treinta del siglo XX el diseño gráfico.

En ese sentido, en cuanto a diseño se refiere Blast destaca como uno de los principales referentes de identidad en el movimiento artístico moderno de Gran Bretaña. El papel utilizado era esponjoso, con tinta negra y tipo tosco. Por ello no pasó desapercibido el primer número de la revista.

Cena y fiesta Blast

Posteriormente en el club nocturno El Vellocino de Oro, se celebró la cena y fiesta Blast, en las cuales se expusieron el trabajo de William Roberts que llevó por título “Los vorticistas en el café de la Torre Eiffel: primavera de 1915″, el cual a la fecha se encuentra en la Tate Gallery londinense.

Para dar de qué hablar, contribuyeron con la publicación de artículos en lo que denominaron las listas de “Blast”, entre estos Explosión en su acepción literal y “Blesses”, una expresión que significaba “buena suerte”, cuyas listas condenadas o alabadas por el público e instituciones de la época.

Desde el punto de vista artístico y bajo la pluma de Lewis, las páginas de Blast nos han dejado las más acertadas críticas al futurismo y al cubismo que han permanecido en el tiempo.

En Blast también se podían encontrar extractos del libro del pintor escritor Vasili Kandinsky “De lo espiritual en el arte”, lo que proporcionó la idea acertada de la de la intención de los artistas de trascender más allá de lo eminentemente pintoresco.

Polémica en el movimiento vorticista

En paralelo, la polémica en el vorticismo comenzó en 1956 con la exposición en la Tate Gallery de Londres “Wyndham Lewis y el Vorticismo“, la cual fue calificada de ‘reduccionista’, ya que otros artistas vorticistas quedaban evidentemente relegados a un segundo plano.

Este comportamiento fue duramente criticado por William Roberts, quien a través de panfletos elevó su voz de protesta en la que solicitaba el sitio que creía merecía tener y no ser apartado como lo hizo Lewis en dicho evento.

Otros autores

En el movimiento vorticista también destacaron David Bomberg. Aunque no se le consideraba como un autor vorticista formal, con las litografías realizadas para el Ballet ruso y las obras “El baño de barro” o “En la prisión” fueron calificadas como lo más relevante de la obra abstracta británica.

El teórico de origen polaco Jean Epstein, también destacó en el vorticismo con su obra “La perforadora”.

También figuran las obras del escultor Henri Gaudier-Brzeska, quien encontró la muerte durante el desarrollo de la I Guerra Mundial. Igualmente destacaron, Frederick Etchells, Lawrence Atkinson, Cuthbert Hamilton, Christopher Nevinson.

Por otro lado, con la exposición en Inglaterra de Vortographes (vortografías, 1917), del fotógrafo Alvin Langdon-Coburn hizo su aporte con imágenes de vanguardia al desarrollo del formalismo y el modernismo en la fotografía.

En resumen, la intención del movimiento artístico quedó colapsada, ya que vieron el camino que llevaba al hombre a precipitarse hacia la guerra, y precisamente por este conflicto tan absurdo como la Segunda Guerra Mundial que condujo a la prematura desaparición del vorticismo en el pasado siglo.

Pese a ello, este movimiento artístico representó en sus obras los duros momentos que vivió Europa con el desarrollo de la guerra y las serias consecuencia que sufrieron millones de ciudadanos en ese primer conflicto.

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