ultraismo

Ultraísmo

En los procesos históricos que se han registrado en el mundo hay muchos que guardan relación con las corrientes del arte y la literatura, los cuales han marcado un antes y un después, por lo que han representado en distintas épocas con hechos trascendentales en la historia de los pueblos y las civilizaciones.

Una de estas corrientes surgidas a principios del siglo XX fue el ultraísmo, que puede definirse como un movimiento literario nacido en España en 1918, con el fin de enfrentarse al modernismo, que había ejercido un claro dominio sobre la poesía en la lengua española desde fines del siglo XIX.

Presididas por Rafael Cansinos Assens, escritor y crítico literario español, el lanzamiento del ultraísmo se produjo en las tertulias del Café Colonial de Madrid, teniendo su proceso evolutivo una conexión directa con las tendencias vanguardistas de la Francia de entonces.

Para hacer frente a la dominante corriente del modernismo, los denominados ultraístas encabezados por Cansinos Assens incorporaron a otros hombres brillantes como Guillermo de Torre, Ernesto López-Parra, Pedro Iglesias Caballero, Juan Larrea, Quiroga Plá, Pedro Garfias y los hermanos Rivas Panedas.

Estas “tertulias de Madrid” se irían ampliando en un círculo que posteriormente llamó la atención de otros hombres que se fueron sumando de la talla del novel y brillante escritor argentino Jorge Luis Borges, así como de Rogelio Buendía, Eugenio Montes, Gerardo Diego, Isaac del Vando Villar, o de Lucía Sánchez Saorni.

Estos hombres y mujeres de la época fueron los principales protagonistas que propiciaron el giro inesperado que no esperaban los creadores del influyente modernismo de entonces, que había copado la escena literaria durante algunos años.

Dicho giro lo iniciaron con la escritura de libros y obras que comenzaron a ser solicitados por los lectores de la Europa del siglo XX, que comenzaron a ver con buenos ojos el surgimiento de esta corriente vanguardista que luego fue teniendo gran aceptación y seguidores solicitantes de sus obras.

Es de destacar que aunque el modernismo incorporó algunos artistas plásticos en sus filas, fue un movimiento eminentemente literario y poético, que de la misma manera tuvo una influencia importante del futurismo italiano, que centraba la metáfora como esencia invalorable de la escritura literaria.

Características

Son muchas las cosas que se pueden hablar del modernismo como corriente vanguardista de la España del siglo XX, por los pensadores e intelectuales que pudo reunir en sus tertulias habituales que luego dieron pie a la consolidación de esta corriente y que describen a continuación.

Nombre: El nombre proviene del prefijo “ultra” del vocablo griego que se traduce “más allá” y es de uso común en la lengua española, como por ejemplo ultramarino o ultratumba.

Una de las máximas que contenía el manifiesto suscrito por los ultraístas, era que había que ir más allá del novecentismo imperante y proceder a renovar las estructuras literarias.

En su manifiesto, los ultraístas argumentaban -entre otros aspectos relevantes- lo siguiente: “Nuestra literatura debe renovarse; debe lograr su ultra como hoy pretenden lograrlo nuestro pensamiento científico y político”.

Contexto histórico

Como ya se mencionó, el ultraísmo surgió en la España de principios del siglo XX bajo la imperiosa necesidad de superar el modernismo imperante desde 1880, que se basaba en el “refinamiento” narcisista y aristocrático y un imaginario cosmopolitismo.

Por ese motivo, dicha época fue testigo de la explosión de las llamadas “primeras vanguardias”, que asumieron posturas renovadoras que rompieron viejos paradigmas en lo artístico, literario, político y en lo cultural.

Sus miembros fueron avanzando con la creación de nuevos métodos imaginarios y filosofías, además de ser defensores de la libertad de expresión y de la exploración artística, lo cual trascendió las fronteras en torno a los géneros expresivos de la España del momento.

Revistas

Entre los medios de difusión que caracterizaron el ultraísmo como corriente vanguardista, se encontraban algunas revistas que eran los órganos oficiales de divulgación, siendo estas Grecia (1918-1920, Sevilla-Madrid) y Vltra (1921-1922, Madrid).

También circulaban otras afines al movimiento como Afar (La Coruña), Reflector (Madrid), Ronsel (Vigo) y Horizonte (Madrid). Mientras que en Argentina, se publicaron Prisma (1921-1922) y Proa (1922-1923).

Manifiesto

En cuanto al manifiesto titulado “Ultra. Un manifiesto de la juventud literaria”, se publicó por vez primera en 1918. Este fue rubricado por Guillermo de Torre, Fernando Iglesias, Xavier Bóveda, Pedro Iglesias Caballero, Edgar Eduardo, Pedro Garfias, J. Rivas Panedas y J. de Aroca.

Además de centrar sus esfuerzos en la necesidad de enfrentar al novecentismo, los ultraístas proclamaron una arenga que cobró vigencia en la España de aquella época, la cual decía: “Jóvenes, rompamos de una vez nuestro retraimiento y afirmemos nuestra voluntad de superar a los precursores”.

Objetivos

El escritor y poeta argentino Jorge Luis Borges, sintetizó en 1921 los objetivos en los cuales debía basarse el ultraísmo.

Uno de estos fue el uso de la metáfora como cuerpo mismo del poema.

Instaba a la borradura de frases, nexos y adjetivos considerados inútiles.

Suprimir los “trabajos ornamentales” que se identificaran con la corriente modernista.

Evitar el uso de imágenes rupturistas, que aludieran a la novedad técnica y tecnológica.

Utilizar símbolos matemáticos, neologismos, vocablos técnicos y palabras esdrújulas.

Otro de los objetivos era el de eliminar la rima y la métrica, y esquivar la tendencia a las motivaciones personales y sentimentales.

Movimientos afines

Es de resaltar que el ultraísmo fue una corriente influenciada por el futurismo, a cargo del italiano Filippo Marinetti, que recalcaba el uso de la máquina y el adelanto tecnológico en sus trabajos.

Asimismo, se acercaba al creacionismo de Vicente Huidobro, que establecía la libertad artística en la creación del poema.

Argentino

Jorge Luis Borges fue el “precursor” del ultraísmo en Argentina, el cual lo difundió en  1921, con la creación de grupos y revistas vinculados al movimiento en la capital del país, Buenos Aires.

No obstante, la variante americana introducida por Borges sumó otras tendencias que la diferenciaron de la peninsular, destacando el criollismo y la parodia de la cultura local, que fueron de perenne preocupación en el poeta gaucho, que se extendió inclusive hasta después de abandonar el movimiento.

En la pintura

En cuanto a su influencia en la pintura, el futurismo y el cubismo tuvieron un aporte relevante en el ultraísmo, siendo el centro de operaciones la ciudad española de Sevilla e incluso algunas del continente americano.

Como en su innovadora variante literaria, el ultraísmo pictórico se basó en la ruptura con los motivos, por las formas atrevidas e inarmónicas y las inspiraciones decimonónicas que contenían las obras.

Ejemplos

Entre los ejemplos del ultraísmo se pueden mencionar en los Nocturnos de Juan Larrea, los siguientes:

La noche ha abierto su paraguas

“Llueve

Los pájaros de la lluvia

picotean los trigos de los charcos

Los árboles duermen

sobre una pata

Revoloteos, revoloteos

Destartala un coche

su estrépito final de endecasílabo…”

En Mañana del escritor y poeta argentino Jorge Luis Borges:

“Las banderas cantaron sus colores

y el viento es una vara de bambú entre las manos

El mundo crece como un árbol claro

Ebrio como una hélice

el sol toca la diana sobre las azoteas

el sol con sus espuelas desgarra los espejos

Como un naipe mi sombra…”

En síntesis, el ultraísmo tuvo una relevancia preponderante en España, Europa y otros países del continente americano, derrumbando otras corrientes literarias del siglo XX, con objetivos claros que fueron sustentados por sus creadores, lo cual originó que se eclipsara al modernismo imperante nacido a finales del siglo XIX.

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