realismo

Realismo

Como movimiento artístico de la convulsionada Francia del siglo XIX, el realismo tuvo su aparición y posterior desarrollo como consecuencia de la agitada situación política de ese país desde que en 1848 se proclamó la República, hasta que el nacimiento de la Comuna de París.

A la par con el surgimiento de los movimientos obreros y proletarios que generaron nuevos ideales políticos y sociales, el Realismo fue un movimiento artístico y literario, cuyo principal propósito fue la representación objetiva de la realidad con base en la observación de los aspectos cotidianos de la vida de aquella época.

Como concepto se define como una conducta o forma de ver los hechos o las cosas tal como son en realidad. O tendencia artística y literaria que consiste en representar fielmente la realidad sin plasmar ninguna idea. Este movimiento también surgió como reacción o rechazo contra el romanticismo.

El Realismo estaba ligado a la burguesía del momento, así como a la Revolución Industrial que impulsó a la Europa de entonces a nuevas formas de comercio y de la economía, además de enlazar el éxodo de los campesinos a las ciudades, motivados estos por el movimiento obrero y proletario.

Asimismo comportaba más el interés del público espectador por lo lejano en el tiempo y lo exótico de los románticos, que por los problemas cotidianos de la sociedad contemporánea de Europa en general, que proyectaba y estaba presente a través del periodismo y la fotografía, como técnicas reproductoras de la realidad imperante.

El Realismo igualmente guarda estrecha relación con lo que fue la evolución y avances tecnológicos de la Segunda Revolución Industrial que abarcó la invención del ferrocarril, el telégrafo, el teléfono, entre otros.

Su afán por la veracidad, al retratar a los trabajadores o campesinos, el compromiso social, al abordar temas que se habían ignorado hasta entonces, en estrecha unión con la literatura, el Realismo abordaba variadas temáticas entre estas las familiares, paisajes urbanos y rurales y reuniones al aire libre.

Características

El realismo como tendencia respecto al hecho literario, escultórico y pictórico, en muchos ámbitos fue denominado o entrelazado al “naturalismo”, ya que su objetivo era el de reproducir la naturaleza del mundo, oponiéndose al idealismo, abstraccionismo, al neoclasicismo, así como al romanticismo.

En el realismo se encuentra distintas características que la diferencian de otros movimientos y corrientes artísticas, las cuales se describen a continuación:

Características

Se centra en el hombre.

El abordaje realista del arte está mucho más comprometido con el pensamiento ilustrado y por ende con la denuncia política y social de Europa. Además, propone una mirada más centrada en la cotidianidad del hombre y su existencia mundana, por lo que los temas mitológicos, fantásticos y religiosos son contrarios a la doctrina realista.

Técnica

Si bien esta técnica puede utilizarse en la representación de temas y figuras fantásticas, tiende a exigir niveles de detalle y exactitud para fortalecer el efecto de realidad obtenido en la obra.

Es oportuno resaltar, que por lo antes citado conviene diferenciar la escuela del realismo con el arte realista.

Realismo en la antigüedad

El realismo puede localizarse en diversas fases del arte humano, incluso en formas antiguas como las pinturas rupestres, en donde animales prehistóricos eran pintados con una alta complejidad, en cuyo trabajo se aprovechaba la forma de las rocas para brindar una sensación tridimensional de la realidad al espectador.

En su afán de centrar su mirada sobre el hombre, el renacimiento también adoptó el realismo como una forma determinante en la escultura y la pintura, a pesar de plasmar en sus pinturas motivos mitológicos y heroicos.

Realismo moderno

Con clara oposición a la doctrina ilustrada y racionalista imperante en Europa, la aparición y expansión del romanticismo en el siglo XIX, generó una escuela artística contraria, que rechazó los exotismos e historicismos en algunas ocasiones mitológicos que eran usados con frecuencia por los románticos alemanes e ingleses.

Esta escuela emprendería la búsqueda del arte en la cotidianidad del hombre y sería conocida como realismo, que basaba su filosofía y pensamiento en los conflictos de clase de la revolución industrial y la incipiente sociedad capitalista.

Esto dio origen al realismo socialista, cuya causa política revolucionaria estaba enlazada con la novela como hecho social, y el ‘kitchen sink realism’. Estas escuelas rechazaron la tendencia hacia lo épico y lo sublime del romanticismo, velando contrariamente por indagar en lo sucio, cotidiano y feo de la realidad.

Naturalismo

En su compromiso con un pensamiento secular y racionalista, el naturalismo es considerado un paso más allá del realismo, que terminó sentenciando al hombre a un destino en el que se basaba en su medio social y en la genética.

Fiel con la realidad social humana, que ahondaba en la explicación social de la pobreza, la prostitución y la violencia, el máximo exponente de esta escuela fue el francés Émile Zola, quien expuso sus principios teóricos en el prólogo de su novela Thérèse Rasquin y en La novela experimental.

Realismo y fotografía

De marcado corte realista, los imaginarios costumbristas y regionalistas coincidieron en su exploración con el nacionalismo surgido en la Europa del siglo XIX, y que tuvo con el surgimiento de la fotografía su máxima expresión posible con lo real, haciendo capturas en imágenes de hechos de la vida diaria.

Hiperrealismo

Fue un movimiento nacido en el siglo XX en los Estados Unidos y Europa, posterior a la aparición de la fotografía, cuyos postulados eran alcanzar la claridad y calidad fotográfica mediante los mecanismos de la pintura tradicional.

Es de destacar que el hiperrealismo también tuvo una presencia importante en la escultura y en los cómics.

Realismo mágico

El máximo exponente de esta escuela literaria surgida en Hispanoamérica en el siglo XX, fue el escritor colombiano Gabriel García Márquez. El realismo mágico apuesta por una representación realista de eventos extraños y maravillosos.

Esta vertiente no representa un movimiento mágico literario, sino una postura ante la realidad social y cultural de los pueblos latinoamericanos, la cual inicialmente fue formulada por el cubano Alejo Carpentier y por el escritor venezolano Arturo Úslar Pietri.

Realismo épico

El realismo épico asocia representaciones épicas y sobrehumanas del ser humano con personajes cotidianos, para sostener una verosimilitud interna y un compromiso con los motivos de la narrativa, como aporte reciente a la escuela del realismo en el cine y la literatura. En cuanto a la pantalla grande, el cine, el director, productor y guionista estadounidense Quentin Tarantino, es un ejemplo perfecto de ello.

El realismo y la política

De igual forma, los regímenes totalitarios, tanto de izquierda (la Unión Soviética estalinista y su “realismo socialista”) como de derechas (el nazismo alemán y su “realismo heroico”), apostaron por el realismo como doctrina artística.

Sus teorías apuntaban a que quien controle la idea de lo “real” controlará, a su vez, a la opinión pública. No obstante, tales argumentos fueron puestos en tela de juicio y rechazados por el rol de los medios de comunicación masiva en el siglo XXI.

Realismo literario

Con origen en Francia, el realismo literario surgió como una respuesta contraria al romanticismo, el cual presentó una nueva propuesta artística en la Europa de entonces.

Autores del realismo literario

Entre los autores reconocidos a nivel mundial por el impacto que generaron sus obras, se encuentran:

El escritor francés Gustave Flaubert, destacando entre sus obras Madame Bovary, una novela revolucionaria, realista y controversial.

El poeta y dramaturgo noruego Henrik Johan Ibsen, quien en sus obras cuestionaba los valores, los problemas sociales y los modelos familiares, convirtiéndolos en argumento para el debate. Algunas de sus obras fueron Casa de muñecas, Espectros y Un Enemigo del Pueblo.

El reconocido escritor francés Alexandre Dumas hijo, determinó a través de su pensamiento las experiencias de vida trasladándolas a sus escritos. Destacó por sus novelas y obras teatrales como La Dama de las Camelias, en la que defendía los derechos de la mujer y de los niños.

El estadounidense Henry James le imprimió a sus novelas y relatos una gran tensión psicológica. Su obra más influyente fue El Arte de la Novela, pero su recepción no fue del agrado del público hasta el presente.

Guy de Maupassant, escritor francés, difundió la imagen real de la cotidianidad, con personajes llenos de problemas y prejuicios sociales. Con tan solo 10 años, en su producción literaria dejó una colección de obras con más de seis novelas, 300 cuentos, así como volúmenes de crónicas periodísticas, etc.

Su lenguaje se inclinaba hacia lo coloquial y lo crítico, donde el concepto de la verdad representaba la objetividad de su entorno.

Fedor Dostoievsky, fue uno de los exponentes literarios del realismo ruso. Sus novelas llevaron al lector a pensar en la renovación interior del hombre y a plantearse la concepción humanista del mundo. Algunas de sus obras fueron Crimen y Castigo, Los Hermanos Karamazov, Humillados y Ofendidos.

En América Latina

Aunque el Realismo en Latinoamérica no actuó de la misma forma que en Europa, donde se opuso al Romanticismo, en este continente se ligó a este último, ya que Romanticismo atendió las problemáticas sociales de la población americana e inspiró las batallas independentistas.

En el contexto histórico de América Latina a inicios del siglo XIX, ambos movimientos convivieron cada uno a su manera, realizando una mirada crítica sobre la realidad social y política de las incipientes naciones que recién comenzaban a gestarse como tal luego de los diferentes procesos de emancipación.

Autores

El realismo en América Latina tuvo destacados representantes, siendo estos el escritor, novelista, cuentista y periodista colombiano, Gabriel García Márquez. En 1982 obtuvo el Premio Nobel de Literatura con su obra cumbre Cien años de soledad, una de las más leídas en lengua castellana.

También destacó Federico Gamboa, escritor y diplomático mexicano, quien influenciado por el naturalismo francés, impulsó y cultivó la novela realista. Una obra relevante fue la novela “Santa” (Novela).

Miguel Ángel Asturias, fue un escritor, periodista y diplomático guatemalteco que contribuyó al desarrollo de la literatura latinoamericana. Con su novela “Es señor presidente”, exploró la naturaleza de la dictadura y sus efectos en la sociedad.

Asimismo, el periodista y escritor realista-costumbrista mexicano, Ángel del Campo, quien enlazó su trabajo con la concepción positivista de la literatura y su preocupación por el aspecto social.

Con su novela “La rumba”, logró establecer un ambiente verídico a inicios del siglo XX sobre los arrabales urbanos de la capital mexicana.

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