posromanticismo

Posromanticismo

Se ha hablado de los diferentes movimientos, vanguardias y corrientes que han surgido y evolucionado a través del tiempo, representando cada una en sus diversas etapas factores decisivos en los procesos sociales, políticos y económicos que se vivieron en Europa, Asia, América y África.

Una de estas corrientes fue posromanticismo, el cual se define como un movimiento cultural, estético e intelectual que nació después y a partir del Romanticismo y el Realismo durante la segunda mitad del siglo XIX, en un intento de por tratar de conciliar y al mismo tiempo superar a dichos movimientos.

El posromanticismo alcanzó su máximo esplendor en Francia, donde produjo el parnasianismo y el simbolismo. Posteriormente surgieron el esteticismo, el espiritualismo, el decadentismo y el modernismo hispanoamericano y español.

Sin embargo, el final de todas las estéticas posrománticas se produjo con la irrupción en 1909 de las vanguardias mediante el Manifiesto futurista del escritor italiano Filippo Marinetti.

Posromanticismo literario

En este movimiento los artistas y escritores se rebelan contra las formas de vida de los burgueses, dando origen a un espíritu inconformista que demanda libertad. Asimismo sienten rechazo por los valores de la sociedad y caen en su deseo de evadirse de la realidad en vicios como el alcohol y las drogas.

Sus representantes se aferraban a la aventura, la soledad, lo familiar o lo íntimo, de manera tal que algunos de ellos acabaron en la locura y en ocasiones en el odio de su propia existencia.

Con el posromanticismo los escritores y artistas, se rebelaron a fondo contra la forma de vida burguesa como hicieron los románticos, refugiándose en su intimidad, en la marginalidad y en la soledad.

No obstante, la poesía -contrariamente al teatro y la novela- continúa su senda romántica con detalles rigurosamente históricos, como los plasman Robert Louis Stevenson, Joseph Conrad, Arthur Conan Doyle.

En la poesía la forma pierde parte de su interés, mientras lo narrativo decae en favor de lo lírico. La poesía es más personal e intimista. También se minimiza la retórica y se buscan nuevas formas métricas, además de nuevos ritmos.

De forma tal que la poesía posromántica, representa un conflicto insuperable entre el romanticismo y el realismo, por lo que sus autores suelen ser calificados con frecuencia como románticos “descolgados”.

En tal sentido, la narrativa y el teatro continuarán siendo realistas, huyendo de los factores misteriosos e inquietantes de la realidad. Aquí destacan los trabajos de Robert Louis Stevenson, Joseph Conrad y Arthur Conan Doyle.

El teatro de la misma manera sigue tendencias similares hacia el simbolismo, mientras la poesía seguirá siendo romántica, pero en la búsqueda de lo íntimo, lo subjetivo y lo personal, perdiendo el interés por la rebeldía y el espectáculo, centrando la atención en lo emotivo.

Narradores

En la novela posromántica son narradores Herman Melville, Thomas Carlyle, G.K. Chesterton, y la Madame Bovary de Gustave Flaubert. Son también poetas posrománticos Lord Alfred Tennyson, Oscar Wilde, Elizabeth Barrett-Browning y su marido Robert Browning.

En Italia igualmente puede citarse a Giovanni Pascoli, mientras que a António Nobre puede identificarse por Portugal.

Posrománticos en España

En España durante el siglo XIX, se determinan tres tendencias poéticas posrománticas, siendo estas:

La irónica y desengañada de Campoamor.

La ideológica de Núñez de Arce.

La subjetiva e intimista, en la que destacan Bécquer y Rosalía de Castro.

Los españoles Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro fueron los autores más destacados de esta época. Sobre de Castro, cabe señalar que desempeñó un papel preponderante en el resurgimiento de la literatura gallega.

En España los poetas posrománticos más conocidos son: Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), Rosalía de Castro (1837-1885), José Selgas (1822-1882) y Clarencio (José Velázquez, 1826-1879), Larmig (Luis Martínez Güertero, 1831-1874), Augusto Ferrán (1835-1880), Manuel de la Revilla (1846-1881), Ricardo Blanco Asenjo (1847-1897).

Dramaturgos

  • José Echegaray (1827-1873) y Joaquín Dicenta (1862-1917).
  • Melodramaturgos:
  • Eugenio Sellés (1842-1926) y Leopoldo Cano (1844-1934).

Posteriormente, a este posromanticismo se añadirá un grupo de bohemios y malditos integrado por Joaquín Dicenta, Manuel Paso, Pedro Marquina, Florencio Moreno Godino, Antonio Altadill, Pelayo del Castillo, Pedro Escamilla y Roberto Robert.

Los más influyentes

Es igualmente importante que la obra poética de Gustavo Adolfo Bécquer fue valiosa en extremo. El estilo es sencillo, pero de gran perfección formal. Bécquer creó la rima asonante pero con un nuevo tipo de estrofas.

Las influencias de las rimas en la obra de Bécquer son la lírica romántica alemana y las canciones populares andaluzas, por lo cual el contenido del poema se expresa sin retórica y con gran intensidad.

Sobre la obra poética de Rosalía de Castro, es de resaltar que se compone de dos libros en gallego, Cantares gallegos (1863) y Follas novas (1880), y uno en castellano: En las orillas del Sar (1884).

Como Bécquer, de Castro utilizó un estilo muy personal, directo y sencillo, que la condujo a la creación de nuevas estrofas clásicas, basadas en la asonancia, destacando a su vez la fusión de la descripción del paisaje de su tierra con los sentimientos personales.

Posromanticismo filosófico

En la filosofía, los posrománticos se decantaron fuertemente por el pesimismo, siendo estos los artistas Philipp Mainländer y Eduard von Hartmann.

Posromanticismo musical

En la música, los compositores románticos del posromanticismo utilizaban formas típicas del tema clásico y el barroco, al tiempo que conservaban aspectos muy relevantes de la época romántica.

Giacomo Puccini y Serguéi Rajmáninov figuran entre los compositores posrománticos más conocidos. Les siguieron Arthur Berger con el misticismo del grupo La Jeune France como posromanticismo, y Hans Pfitzner, quien también escribió obras posrománticas, como la ópera Palestrina.

Richard Strauss y Alexander Scriabin, a diferencia de los compositores del romanticismo tardío, compusieron música posromántica, creando formas tradicionales y armoniosas. En ese orden, continuaron Béla Bártok y Arnold Schoenberg, creyendo ambos en una especie de “mitología del progreso histórico en la música occidental”.

Es de recalcar, que en la música posromántica se funden el barroco y el romanticismo. Pertenecen a esta estética los artistas Charles Gounod (1818-1893), Johannes Brahms (1833-1897), Piotr Ílich Chaikovski (1840-1893), Giacomo Puccini (1858-1924), Gustav Mahler (1860-1911) y Serguéi Rajmáninov (1873-1943).

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