creacionismo

Creacionismo

El creacionismo es una doctrina filosófica que defiende que los seres vivos han surgido de un acto creador, los cuales no son fruto de la evolución.

A su vez, fue un movimiento poético vanguardista en Europa que surgió a principios del siglo XX, en el que se plasmaba que a las palabras y a la estructura de un poema deben dárseles el valor por su capacidad para la creación de imágenes y belleza.

El origen etimológico del término creacionismo, proviene del vocablo “creación”, derivado del latín “creatio”, que significa crear, establecer. A este se le suma el sufijo “ismo” proveniente del latín “ismus” que significa doctrina, creencia.

Al mismo tiempo, el creacionismo es un vocablo empleado en la filosofía y la teología, en las cuales se definen las creencias cuya inspiración está basada en la religión, en la que se plantea que el universo en general y todos los seres vivos fueron creados por la intervención divina de un Ser Supremo.

Los representantes del creacionismo rechazan la teoría evolucionista de Darwin, y, por el contrario, argumentan que la creación proviene de Dios, confirmándola con lo que describe el Génesis de la Biblia en el que Dios creó la tierra, el universo, al hombre y a todos los seres vivos.

También existen representantes del creacionismo que discrepan de la creación, los cuales fueron denominados creacionistas «evolucionistas» que no llegaron a establecer consensos en torno a la evolución de la creación humana y la intervención de la mano de Dios como el principal hacedor de todo lo creado en la Tierra y el universo.

De forma tal que el tema de la creación ha sido objeto de discusión durante años, compartiendo algunos los métodos científicos que sustentan sus investigaciones en aspectos que no relacionan a Dios como el creador, sino que los seres vivos surgieron como consecuencia de sucesos o cambios que se produjeron en el planeta.

Incluso algunas religiones no comparten la teoría de creación del Génesis o asocian los mitos de la creación a otras deidades. Otras rechazan en la aceptación de los descubrimientos científicos que se fueron registrando a lo largo de los años y que hasta hoy siguen siendo objeto de discrepancias.

Tipos de creacionismo

Como se ha señalado anteriormente el creacionismo se ha estudiado a profundidad por hombres pertenecientes a diferentes doctrinas filosóficas e investigadores, quienes han defendido sus posiciones en un tema controversial considerado por muchas personas en el mundo.

Entre los diferentes tipos de creacionismo se distinguen los siguientes: Creacionismo clásico, contemporáneo, antievolución, diseño inteligente y proevolución.

El creacionismo clásico

 Es aquel que niega la teoría de la evolución biológica, especialmente la relacionada con la evolución humana, además de las explicaciones científicas sobre el origen de la vida. Por tal razón, rechazan las pruebas científicas sobre el hallazgo de fósiles, geológicas, genéticas, entre otras.

De igual forma, el creacionismo clásico cristiano se sustenta en la Biblia, defendiendo la creación del mundo, los seres vivos y el cataclismo producido por el Diluvio Universal como está en el Génesis.

Creacionismo antievolución

A diferencia del creacionismo clásico, el antievolución actual o contemporáneo utiliza fundamentos de carácter no religioso como los descubrimientos vinculados a las ciencias naturales, presentando pruebas científicas que están en contra la teoría evolucionista.

Trata a su vez de desdibujar el hecho evolutivo (parentesco y transformación de las especies) y la teoría de la evolución «neodarwinismo», describiéndolo todo con el término «evolución», «evolucionismo» o «darwinismo», al tiempo que lo descalifica como «una simple teoría».

Creacionismo inteligente

El diseño inteligente es una forma más ‘sutil’ del creacionismo, cuyo movimiento no suele referirse explícitamente a una motivación religiosa. Su principal objetivo consiste en negar la validez e importancia de los métodos evolutivos sobre el origen de la creación de los seres vivos y sus estructuras biológicas.

Este tipo de movimiento creacionista es descrito por sus representantes y seguidores como una alternativa al neodarwinismo, pero que al no ahondar en la formulación de hipótesis y teorías contrastables, no cumple con los requisitos del método científico.

El «creacionismo proevolución»

 El cual se sustenta en el creacionismo evolutivo y en la postura filosófica teísta. Esta doctrina cree en la existencia de un Creador y un propósito, además de aceptar que la formación de los seres vivos obedece a un proceso de evolución natural.

Es de resaltar que esta forma de creacionismo no interfiere con las prácticas de la ciencia, y es considerado como un complemento filosófico a la teoría de la evolución, pero no como una alternativa contra la teoría darwiniana.

Creacionismo literario

En la literatura el creacionismo también tuvo un importante aporte, siendo un movimiento que se desarrolló a comienzos del siglo XX que involucró a escritores hispanos en Francia, España y Latinoamérica. Su fundación se remonta a 1916 en la ciudad de París a cargo del poeta chileno Vicente Huidobro. Este ha sido llamado creacionismo literario.

Crear un mundo imaginario y personal en vez de describir el mundo que les ofrecía la realidad, fue la principal función de los escritores creacionistas, los cuales combinaban en sus obras imágenes y metáforas con un vocabulario original que incluía palabras de un modo irracional.

Características del creacionismo

La principal característica del creacionismo era el rechazo de la mímesis. En sus trabajos los poetas asumen el rol de “un pequeño Dios”, como describió Huidobro en su poema “Arte poética”. Por tal motivo, en las obras los autores del creacionismo creaban e incluían palabras nuevas o el uso de metáforas.

Para ellos, el poeta debía dejar de retratar la naturaleza en sus obras y crear su propio mundo. Por tanto, la poesía creacionista tenía la necesidad de crear en sus trabajos nuevas imágenes para constituir, a su vez, una nueva realidad.

Es por ello que el creacionismo se basó en diversas técnicas para el «abordaje» de esos nuevos mundos, destacando además la influencia de otras vanguardias o corrientes filosóficas como el ultraísmo y el dadaísmo.

Su naturaleza políglota era otra de sus características clave, ya que la creación de esta corriente tuvo sus orígenes en autores del creacionismo de habla hispana que se habían establecido en la capital francesa durante el siglo XX.

Principales representantes del creacionismo

Vicente Huidobro

Nacido en Santiago de Chile en 1893 y fallecido en 1948, se le considera como el fundador y principal exponente del creacionismo, y gran impulsor de las corrientes vanguardistas en América Latina y el Caribe.

Su principal obra, Altazor, fue publicada en 1931, siendo la novela más emblemática del creacionismo. Previamente produjo textos de naturaleza creacionista a partir de 1912, antes de su primer viaje a París.

A su regreso a Chile en 1935, Huidobro se destacó con la fundación de la revista La Reforma y el diario Acción, además de su incursión en la actividad política.

Juan Larrea

Nació en Bilbao, España, en marzo 1895 y falleció en Argentina en 1980. Sus primeras publicaciones las realizó en revistas del movimiento ultraísta y más adelante se vinculó al creacionismo por su cercanía con el poeta chileno Vicente Huidobro.

Su obra completa fue publicada en España en los década de los 60, tiempo en el que la poesía vanguardista alcanzó su mayor auge. Versión celeste se llamó el libro que reunió toda su obra poética.

Posteriormente de su paso por París, viajó a América Latina para conocer más acerca de los pueblos originarios del continente. Se estableció finalmente en Argentina, en donde realizó publicaciones poéticas y biográficas.

Gerardo Diego Cendoya

Gerardo Diego Cendoya nació en Santander, España, en octubre de 1896 y murió en Madrid en 1987. Su paso por París le permitió relacionarse con las vanguardias de la época en la que conoció a Vicente Huidobro, lo que lo llevó a escribir y producir libros con características creacionistas.

La fusión de características de diferentes corrientes fue una de sus principales cualidades que imprimió a sus trabajos, como el cubismo y el dadaísmo. En Francia publicó Imagen (1922) y Manual de espuma (1921).